5 ejercicios para sanar las heridas de tu niño interior.

La niñez es la etapa crucial de toda persona, pues es allí donde empezamos a educarnos, aprendemos a desarrollarnos familiar y socialmente, recibimos y brindamos amor y somos más vulnerables al mundo, pues la inocencia reina en cada uno de nosotros. Ahora bien, cuando se vive en un ambiente tenso, carente de cariño y con mucho maltrato, los niños tienden a crecer con heridas interiores muy difíciles de sanar, llegando a crecer y convertirse en adultos reprimidos, agresivos y poco tolerantes, ojo, no hablamos generalmente, pero sí hay cierto porcentaje de personas con problemas derivados a la infancia y por eso los terapeutas recomiendan una serie de ejercicios para calmar y sanar el dolor del pasado.

Quizás la rebeldía, la agresividad, el miedo, la falta de empatía y soledad se hayan originado por haber sido ignorados por sus padres, quizás un trato inadecuado, abusos ya sean psicológicos o sexuales y muchos otros aspectos que tienden a ser el génesis de la actitud de muchos en la actualidad.

Sí tu niñez no fue buena y sientes que tu niño interior sigue dolido por todas las cosas que no pudo tener ni hacer, te recomendamos a realizar estos 5 ejercicios terapéuticos que harán de tu vida una más sana.

Ejercicios para sanar heridas de tu niño interior

5 lecciones para sanar las heridas de tu niño interior

Reconoce el problema:

Tienes que tener en mente que el niño que un dia fuiste no te ha abandonado, sigue allí dentro de ti y tienes que identificarlo, visualizarlo frente a ti y hablarle constantemente. Quizás suene loco, pero es el mejor método para ir curando poco a poco todos los aspectos que te hicieron daño en el paso y que repercuten aún en tu vida.

Habla con internamente contigo mismo:

Dile a ese pequeño que, a pesar de que has crecido, le ayudarás a salir de la angustia, que pronto pasará el dolor y que la felicidad será la cura para sus males, porque solo tú puedes salir adelante y olvidarte de las cosas malas que te pasaron hace muchísimos años. Manifiéstate a ti mismo el amor que en su momento te negaron.

Observa las fotos de cuando eras niño:

Intenta recordar aquellos momentos en los que sonreías genuinamente, conéctate con aquellas expresiones graciosas. Vuelve al pasado con cada fotografía alegre y busca reconciliarte con tu pasado. El perdón siempre es la mejor opción, sobre todo cuando se trata de ti.

Intenta recordar los mejores momentos de tu niñez:

¿Recuerdas cuando corrías de un lado para otro sin importar nada? Eras feliz con ese solo acto. Quizás hasta hayas recordado cómo era la fragancia tu antigua habitación. Imagina que te encuentras con un niño de 6 años y que en realidad eres tú, para luego hablarle con tacto.

Asiste con un terapeuta:

Estos especialista siempre tendrán la manera más eficaz y rápida para superar los rencores del pasado, haciendo uso de las técnicas anteriormente mencionadas y de otras un poco más especializadas. Si tienes la oportunidad de ir con uno, hazlo.

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