¿Cómo curar las heridas del padre ausente?

En algunas ocasiones puede llegar a ser difícil definir el término familia, ya que inmediatamente relacionamos esta palabra con las personas que compartimos la misma sangre.

La familia son aquellas personas con las que construimos vínculos positivos y significativos en nuestra vida, pero que por alguna razón ciertas personas, como en el caso de los papás, deciden mantener distancia e indiferencia hacia los hijos.

Es por eso, que para muchas personas es solo hecho de hablar de familia representa abrir heridas, desilusiones y rencores que son difíciles de olvidar.

Es importante recalcar que el padre ausente no sólo es el vacío físico de una figura que nunca tuviste, sino también es alguien que aún estando a tu lado no sabe ejercer su rol, por lo que esta ausencia psicológica origina considerables daños emocionales en los niños.

El vacío que deja un padre ausente, ya sea porque no tienes trato con él o porque murió, es algo difícil de sobrellevar para cualquiera que le toque vivir esta situación.

1.- Lo primero que debemos hacer es “entender”.

Es importante comprender que un padre ausente es un hombre que no sabe ejercer su rol de padre porque nunca entendió cuál era su papel como persona.

2.- Un padre ausente no dispone de adecuadas habilidades personales.

Esas habilidades personales son buena autoestima y equilibrio interno, lo que le permite ver sus errores, sus miedos y sus propias carencias.

Cuando una persona crece sin un padre o sin una madre que son figuras relevantes en la infancia, es algo que la acompañará por siempre, ya que dejará cicatrices internas difíciles de sobrellevar.

Sin embargo, crecer junto a una figura paterna que está presente pero no aporta plenitud, cariño o reconocimiento dejará un vacío en el corazón del niño, por lo que aprenderá a construir su propio mundo.

El cerebro de un niño es un procesador de estímulos, por lo que siempre necesita de refuerzos positivos para crecer de forma madura y seguro de sí mismo.

La ausencia de un padre genera vacío, incongruencia y dificultad de trato, ya que el niño requiere de afecto, comunicación e interacción física para abrirse al mundo a través de su padre.

Un padre ausente provoca en el niño una etapa adulta de desapego afectivo que los vuelve inseguros en el momento en que quieren establecer una relación.

Lamentablemente a muchos padres se les olvida que no sólo son los que dan vida, sino que también deben estar presentes y guiar con seguridad el camino que los niños deben seguir para vencer cualquier adversidad.

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Fuente: todosenfamilia.com